Las exigencias ambientales que regulan las decisiones de ingeniería de los RILES en Chile en Coronel

En abril de 2026, la Biblioteca del Congreso Nacional publicó una asesoría técnica parlamentaria sobre la gestión de residuos industriales líquidos (RILES), comparando los marcos regulatorios de Chile, la Unión Europea y Estados Unidos.

El informe revisa las normas de emisión, los mecanismos de control y las distintas aproximaciones a la protección de los recursos hídricos. Su publicación ofrece una oportunidad para examinar un desafío que las industrias enfrentan diariamente: cómo gestionar las aguas residuales que generan sus procesos. Ver informe aquí

Detrás de cada descarga existen decisiones sobre el uso del agua, la separación de contaminantes, el funcionamiento de los equipos y el tratamiento de los residuos generados.

Comprender esas condiciones es fundamental para desarrollar y seleccionar soluciones de tratamiento adecuadas para cada proceso.

¿Qué establece el marco regulatorio de RILES en Chile?

En Chile, las exigencias de emisión de residuos industriales líquidos dependen, entre otros factores, del destino de la descarga.

Tres de las principales normas son:

Normativa Ámbito de aplicación
D.S. 609 Descargas de RILES a sistemas de alcantarillado
D.S. 90 En aguas marinas y continentales superficiales
D.S. 46 Hacia aguas subterráneas mediante obras de infiltración

A ellas se suma el D.S. 148, que regula el manejo de residuos peligrosos cuando una corriente residual presenta las características que determinan su clasificación como tal.

Estas disposiciones establecen condiciones que deben revisarse según las características de la instalación, el destino de los efluentes y las autorizaciones correspondientes.

El informe de la Biblioteca del Congreso Nacional también examina la experiencia internacional. Mientras la Unión Europea incorpora la gestión integrada de emisiones y el uso de mejores técnicas disponibles, Estados Unidos dispone de mecanismos de autorización y directrices de efluentes específicas por sector industrial.

Son enfoques diferentes que permiten comprender la relación entre regulación, control ambiental y tecnologías de tratamiento, sin que las disposiciones extranjeras constituyan obligaciones para las instalaciones chilenas.

El tratamiento comienza en el proceso productivo

Una planta de tratamiento recibe aguas cuyas características están determinadas por las actividades que las generan.

En una instalación pesquera, por ejemplo, los efluentes pueden contener sólidos orgánicos, grasas y otras sustancias provenientes del procesamiento. En la industria alimentaria, su composición puede variar según las materias primas, los procesos y las operaciones de limpieza.

Estas diferencias influyen directamente en la selección y el dimensionamiento de los sistemas de tratamiento.

El caudal, la concentración de contaminantes y las variaciones durante la jornada productiva son algunas de las condiciones que deben conocerse antes de evaluar alternativas.

La caracterización de parámetros como sólidos suspendidos, aceites y grasas, DBO, DQO, pH o temperatura puede aportar información para comprender el comportamiento de un efluente. Los análisis específicos dependen de cada proceso y de sus requerimientos.

Conocer estas variables permite identificar necesidades de pretratamiento, evaluar procesos biológicos, estudiar alternativas de separación y determinar qué mejoras pueden realizarse en los sistemas existentes.

Cuatro áreas donde la ingeniería puede aportar al tratamiento de RILES

Las características de los residuos líquidos y las condiciones de operación permiten identificar diferentes oportunidades de intervención.

Mejorar la separación

Los sólidos y grasas presentes en las aguas residuales pueden generar obstrucciones, afectar equipos y aumentar las exigencias de las etapas posteriores de tratamiento.

Según la composición del efluente, es posible evaluar sistemas de tamizado, flotación o clarificación.

Cada tecnología responde a mecanismos diferentes. Los tamices permiten retener determinadas fracciones sólidas; la sedimentación facilita la separación de partículas sedimentables; y los sistemas de flotación por aire disuelto (DAF) pueden emplearse para separar sólidos suspendidos, aceites y grasas bajo condiciones apropiadas.

Seleccionar una alternativa requiere conocer las características de los contaminantes y el objetivo de separación.

Adecuar el tratamiento

Los efluentes con materia orgánica pueden requerir procesos de tratamiento biológico, dependiendo de su composición, biodegradabilidad y condiciones de descarga.

En los sistemas aerobios, la aireación aporta oxígeno y la mezcla contribuye a mantener condiciones apropiadas para el tratamiento.

Sin embargo, incorporar un equipo de aireación no garantiza por sí solo una determinada reducción de carga orgánica.

Es necesario evaluar las características del agua residual, las condiciones del proceso biológico, la capacidad de tratamiento y las variables operacionales que influyen en su desempeño.

Mejorar la concentración de sólidos

Los procesos de tratamiento también generan lodos que necesitan ser manejados.

Su composición y contenido de agua influyen en las alternativas de almacenamiento, transporte, tratamiento posterior o disposición.

Las tecnologías de espesamiento permiten incrementar la concentración de sólidos, mientras que los procesos de deshidratación buscan separar una mayor cantidad de agua y obtener materiales con menor humedad.

Estas operaciones pueden contribuir a mejorar la gestión de lodos, pero su desempeño depende de las características del material y de las condiciones de proceso.

Por eso, antes de seleccionar una tecnología es importante determinar las necesidades de manejo y el objetivo de concentración o sequedad que se busca alcanzar.

Identificar cuellos de botella para la estabilización

Una instalación existente puede presentar limitaciones de capacidad, variaciones de funcionamiento o dificultades para mantener condiciones estables de tratamiento.

No siempre es necesario reemplazar una planta completa para abordar estos problemas.

La revisión de las condiciones hidráulicas, el funcionamiento de los equipos y las variables operacionales puede revelar oportunidades de mejora.

A partir de un diagnóstico técnico es posible evaluar ajustes operacionales, modificaciones de equipos, incorporación de nuevas etapas o proyectos de ampliación.

La decisión depende de las condiciones reales de la instalación y de los resultados que se necesitan alcanzar.

El desafío ambiental

Las exigencias ambientales forman parte de las condiciones que debe considerar un sistema de tratamiento. Pero para responder a ellas es necesario comprender cómo funciona el proceso.

Un proyecto de ingeniería puede comenzar con el levantamiento del proceso productivo y la caracterización de los efluentes, continuar con la revisión de los sistemas existentes y avanzar hacia la evaluación de alternativas.

Los balances de masa, los cálculos hidráulicos, la selección y el dimensionamiento de equipos permiten estudiar configuraciones de tratamiento y sus requerimientos de operación.

También es importante considerar los costos de inversión, consumo energético, mantenimiento, gestión de lodos y capacidad disponible.

Este análisis permite comparar alternativas y determinar si el desafío requiere mejorar el funcionamiento de una instalación existente, incorporar tecnologías complementarias o desarrollar un nuevo sistema de tratamiento.

La gestión de RILES también plantea oportunidades de mejora operacional

El informe de la Biblioteca del Congreso Nacional aporta antecedentes para comprender cómo distintos marcos regulatorios abordan el control de las descargas industriales.

Desde la perspectiva de la ingeniería, esta revisión también invita a considerar el desempeño de las instalaciones.

La eficiencia en la separación de contaminantes, el consumo de energía, el manejo de residuos y la estabilidad operacional son aspectos que pueden estudiarse junto con las exigencias ambientales.

Una solución debe considerar tanto la calidad requerida para el efluente como las condiciones necesarias para que el sistema funcione dentro del proceso industrial.

Esto resulta especialmente relevante para plantas que buscan modernizar instalaciones, evaluar su capacidad de tratamiento o revisar tecnologías disponibles para resolver necesidades específicas.

Ingeniería y tecnología para las condiciones de cada planta

El tratamiento de aguas residuales industriales requiere integrar conocimientos del proceso, criterios de ingeniería y tecnologías seleccionadas según las condiciones de cada aplicación.

En Biosur abordamos estas necesidades mediante servicios relacionados con la optimización de procesos industriales a través de proyectos de ingeniería, suministro e integración de tecnologías.

El punto de partida es comprender qué ocurre en la planta, identificar sus necesidades y estudiar alternativas técnicamente adecuadas.

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Conversemos sobre las características de tu proceso y las alternativas de ingeniería que podrían responder a sus necesidades.

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